El Camino, la Verdad y la Vida

(Reflexiones sobre el Evangelio de san Juan 14,1-12)

5º Domingo de Pascua

Callejón de sicomoro y pasamano. Escena del sendero. Peter Vrabel

“No tiemble su corazón”. Estas palabras de Jesús casi siempre se han entendido como si fueran una frase motivacional para alentarnos en momentos de incertidumbre o dificultad. Hay parte de razón en esa interpretación. Sin embargo, debemos considerar un detalle que suele pasar desapercibido: no se trata de una exhortación sino de un imperativo. No es una llamada alentadora sino una orden categórica. Nos ordena que nuestro corazón deje de temblar.

¿Puede dejar de temblar el corazón en medio de la pandemia, de la crisis económica y de la incertidumbre política? Ciertamente que es algo complicado. Así es, cuando no está Jesús es difícil, pero cuando hemos reconocido que es el Buen Pastor, tal como lo pregonábamos el domingo pasado, entonces cumplir el mandato de Jesús se hace posible.

Por otra parte, en el evangelio Jesús se presenta con tres sustantivos: 

a) El Camino: El punto de partida es secundario. Lo fundamental es la llegada, pues vamos al encuentro con el Padre. Por eso es indispensable permanecer en el Camino que es Jesús. Se trata de hacer el viaje al lado de nuestro Señor.

b) La Verdad: Pilato preguntó ¿qué es la verdad? Qué desgracia para él. Tuvo al que es la Verdad delante y no lo reconoció. No comprendió que la verdad ha dejado de ser un concepto filosófico; no pudo entender que la Verdad es Jesús.

c) La Vida: Jesús realiza un cambio en nuestras creencias. Desde su encarnación, la vida eterna ha dejado de empezar el día que morimos y que entramos en el paraíso. Con Jesús, la Vida Eterna empieza cuando lo aceptamos como nuestro Señor y nos adherimos a Jesús.

Notemos que Dios ha dejado de llamarse Jehova, Yahvé, Jashem… Ahora Dios se identifica como Camino, Verdad y Vida. Creo que Dios prefiere que le llamemos Padre, Jesús o Espíritu Santo. Por cierto, Dios también es Madre… ¡Feliz día a todas las mamás quienes son la manifestación del amor más puro de Dios en la tierra!

P. Antonio G Escobedo Hdz, c.m.


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